El ataque en Palmira ha reabierto el frente sirio para Estados Unidos y devuelto protagonismo al Estado Islámico. Esa muerte de soldados convierte cada decisión en una represalia militar calculada, más que en simple disuasión.
Washington afirma que los últimos bombardeos apuntan a centros logísticos y depósitos de armas del grupo, buscando reducir su margen de maniobra en Siria y en la frontera iraquí. El último ataque con misiles, presentado como parte de amplias operaciones antiterroristas con aliados regionales, abre la puerta a una escalada imprevisible que puede redibujar el mapa del conflicto sirio.
Respuesta militar tras el ataque en Palmira y objetivos de la ofensiva
El Pentágono señaló que, el sábado posterior al atentado, Estados Unidos lanzó una andanada de misiles contra bastiones del autodenominado Estado Islámico en territorio sirio. La ofensiva formó parte de la respuesta al ataque del 13 de diciembre en Palmira, en el que murieron dos soldados estadounidenses y un intérprete durante una operación antiterrorista con fuerzas locales. Según Washington, los bombardeos se dirigieron contra varios objetivos en Siria, como depósitos de armas, centros de mando y nodos logísticos utilizados por la milicia yihadista. La Casa Blanca recordó que el entonces presidente Donald Trump había prometido “graves daños” a los responsables, mensaje destinado a demostrar firmeza frente a nuevos intentos de golpear a tropas norteamericanas desplegadas en la región.
Tras el ataque en Palmira, las fuerzas estadounidenses y sus socios sobre el terreno elevaron el ritmo de la campaña contra el Estado Islámico, combinando drones armados, cazabombarderos y unidades de operaciones especiales. Mandos militares describen una secuencia de golpes coordinados contra las principales posiciones de Isis en varias provincias sirias, con énfasis en zonas desérticas donde la organización mantiene células durmientes y depósitos ocultos. Informes oficiales hablan de ataques aéreos a gran escala contra más de 70 objetivos, así como de la muerte o captura de casi 25 operativos vinculados a la estructura de mando, inteligencia y financiación del grupo, con el propósito de limitar su margen para reagruparse y planear nuevas ofensivas.
El diseño de la ofensiva no se limita a castigar el atentado de diciembre; busca bloquear ataques futuros contra tropas estadounidenses y socios locales que siguen combatiendo a los restos del Estado Islámico en Siria e Irak, en la región. Dentro de esa estrategia, una prioridad declarada es la protección de fuerzas aliadas desplegadas en bases conjuntas, mediante mejoras en sistemas defensivos, protocolos de alerta temprana y coordinación en tiempo real con la coalición internacional. Responsables de defensa señalan que las operaciones se ejecutan bajo reglas estrictas para reducir al máximo el riesgo de víctimas civiles, mientras se mantiene la presión sobre redes de financiación, reclutamiento y propaganda del grupo yihadista.
Los ataques de hoy tuvieron como objetivo a Isis en toda Siria como parte de nuestro compromiso continuo de erradicar el terrorismo islámico contra nuestros combatientes, prevenir futuros ataques y proteger a las fuerzas estadounidenses y aliadas en la región.
Mando Central de Estados Unidos
Vamos a causar graves daños a quienes estén detrás de este ataque mortal contra nuestros soldados y a cualquiera que amenace la seguridad de Estados Unidos.
Donald Trump



