Triana mide hoy su pulso con San Gonzalo en la calle, entre colas tempranas y miradas al cielo. A ese rito del Lunes Santo en Sevilla se une una devoción trianera de barrio.
La hermandad arrastra una dimensión que impresiona desde la salida y convierte la espera en parte de la jornada. Cuando avanza el cortejo de nazarenos, la tarde se alarga hasta la madrugada entre túnicas blancas, pasos ceñidos y un gentío que busca hueco en cada esquina, con Triana suspendida en seco.
Así arranca San Gonzalo en el Barrio León
Antes de abrirse las puertas, el templo reúne a vecinos, familias y curiosos que buscan un hueco junto a la fachada. En esa espera prende el ambiente del Barrio León, y la emoción crece cuando asoma la salida desde la parroquia entre aplausos, cirios alineados y ese murmullo que anuncia la tarde en calles cercanas como estas.
- Bienvenido Puelles Oliver
- Dolores León
- Avenida de Coria
- Padre Maruri
- Ángel Solans
Cuando la cruz de guía gana la calle, la dimensión del cortejo se percibe al instante. Al bordear la plaza de San Gonzalo, aparecen los primeros tramos de túnicas blancas y el paso de una cofradía que avanza arropada por balcones y saludos desde portales.
Horario de paso desde la tarde hasta la madrugada
La estación empieza a las 15.00 y dibuja un día larguísimo para el cortejo, desde Triana hasta el centro y vuelta. Según el horario oficial, la hora de la Campana está fijada a las 19.19, mientras la entrada en la Catedral queda señalada para las 20.25.
De las 15.00 a cerca de las 03.00, la cofradía completa unas doce largas horas de estación de penitencia por las calles sevillanas.
Tras la visita al templo llega el regreso, con la fatiga acumulada y el barrio esperando despierto. El horario sitúa la salida del último paso a las 22.00 y deja la recogida de madrugada en torno a las 03.00, de vuelta en Triana.
Más de 3.000 nazarenos y una espera que se hace larga
En San Gonzalo, la dimensión del cortejo no se adivina por un dato, sino por la sensación de que nunca termina. Al paso de los tramos, las filas de túnicas blancas se estiran sin pausa y forman un cortejo de gran longitud.
Con más de 3.000 nazarenos, la cofradía ocupa calles enteras y obliga al público a medir la espera con paciencia. Desde una esquina se percibe ese paso lento y constante que da solemnidad al conjunto, pero alarga la presencia de la hermandad hasta la madrugada.
De San Jacinto a la Carrera Oficial
Desde el Barrio León, la cruz de guía toma impulso entre calles muy reconocibles de Triana antes de buscar la Catedral. Luego enfila la avenida de Coria, gana San Jacinto, roza el Altozano y cruza el puente de Isabel II. En esa ida hay varios puntos muy seguidos por el público.
- San Jacinto
- Plaza del Altozano
- Reyes Católicos
- San Pablo
Ya en el casco histórico, la cofradía entra en calles donde el paso se mira de otro modo, con menos desahogo y más cercanía. Después alcanza la plaza de la Magdalena y ese recorrido por el centro enlaza Rioja, Velázquez y O’Donnell hasta la Carrera Oficial, sin perder el pulso de la jornada.
El rodeo por el Alcázar, la novedad de este año
Al salir de la Catedral, la cofradía afronta este año un tramo final pensado con otra lógica. Ese rodeo por la plaza del Triunfo suaviza embudos y, al bordear el lateral del Alcázar, da aire a una comitiva que ya no cabe igual.
La medida responde al crecimiento del cortejo y a la espera que provoca su nómina de nazarenos. Con ese cambio de itinerario, la hermandad gana espacio para el cortejo en una zona donde cada metro cuenta cuando la bulla aprieta.
La modificación llega en 2026 para dar salida a un cortejo que supera los 3.000 nazarenos y se prolonga durante más de una hora.
¿Cuáles son los mejores sitios para verla?
La salida desde el Barrio León ofrece cercanía, voces conocidas y ese temblor previo que marca el arranque de San Gonzalo. Ya en el Arenal, el paso por el Arco del Postigo y la calle Adriano concentra público, balcones llenos y una imagen muy nítida de los pasos.
Para cofrades, la emoción cambia de tono conforme avanza la noche y la ciudad se recoge. El saludo al Baratillo deja uno de los instantes más medidos, mientras el regreso por San Jacinto devuelve a la hermandad un aire de barrio, con aplausos y espera paciente.
Una hermandad con historia y tirón popular
Pocas cofradías reflejan tan bien la identidad del Barrio León como San Gonzalo. A partir de sus orígenes en 1942, la hermandad fue creciendo entre familias, cuadrillas y devotos, hasta convertirse en una referencia sentimental para muchas casas de Triana y para quienes regresan cada año a sus calles.
Ese vínculo se consolidó muy pronto y marcó el pulso de la corporación desde la posguerra. Con su primera estación de penitencia en 1948, su arraigo en Triana no ha dejado de ensancharse : se nota en la nómina, en la espera de la salida y en una vida interna que mezcla culto, barrio y memoria compartida.



