Nueva York fue escenario de una superioridad española que el ajustado marcador no alcanzó a reflejar. En la final del Mundial, el duelo de Argentina ante España dejó una estadística demoledora.
El 0-1 mantuvo apariencia de equilibrio, aunque la actividad bajo palos reveló otro partido. La actuación del arquero, con 11 paradas, impidió la goleada y ofreció un contraste: Unai Simón necesitó diez intervenciones en todo el torneo. El reparto convirtió la derrota albiceleste en algo más incómodo que un tropiezo. Una radiografía sin anestesia.
El dato que retrata la superioridad de España en Nueva York
Argentina cayó 0-1 ante España el domingo en Nueva York, pese a la brillante respuesta de Emiliano «Dibu» Martínez bajo palos. Ante el asedio español, el guardameta sostuvo al equipo con 11 paradas en la final y mantuvo abierto el marcador hasta el desenlace. Su despliegue, meritorio y revelador, confirmó el dominio de la Roja durante una noche exigente.
La comparación entre las porterías ofrece una lectura todavía más contundente del encuentro. Martínez sumó esa noche más intervenciones que Unai Simón durante todo el torneo, con 10 atajadas en 8 partidos y 750 minutos. Esa distancia estadística dibuja la diferencia competitiva : Argentina resistió replegada, mientras España gobernó el juego y apenas concedió oportunidades claras.



